La regla de los siete: Contenido óptimo de las diapositivas para una máxima retención

How much content should be in one slide - Rule of Seven

Introducción

¿Cuánta información hay en una diapositiva? demasiado? Si alguna vez ha mirado con los ojos entrecerrados un denso muro de texto durante una presentación, conoce la sensación de sobrecarga de información. Las diapositivas sobrecargadas pueden abrumar a la audiencia, haciendo que lean en lugar de escuchar y provocando una pérdida de atención y un recuerdo deficiente. Las investigaciones de la ciencia cognitiva lo corroboran: nuestra memoria de trabajo sólo puede contener un puñado de elementos a la vez, aproximadamente siete, más o menos dos. Este concepto, a menudo denominado “Regla de los siete,sugiere que meter más de 5-9 datos distintos en una diapositiva puede sobrecargar la capacidad de memoria del público. En otras palabras, cuando se trata del diseño de diapositivas, menos es más para la retención.

Diseñar diapositivas con un contenido óptimo no es sólo cuestión de orden: se trata de ayudar a tu audiencia a aprender y recordar. En este artículo, exploraremos la ciencia de la retención de la información y cómo principios como la Ley de Miller (la fuente original de la Regla de los Siete) y la Regla de los Siete (la fuente original de la Regla de los Siete) pueden ayudar a la audiencia a recordar. fragmentación pueden ayudar a diseñar mejor las diapositivas. También estudiaremos los fundamentos prácticos del diseño (tamaño del texto, espacios en blanco, fuentes, elementos visuales), el poder de la narración para captar la atención, estudios de casos reales, errores comunes que hay que evitar y una lista de comprobación paso a paso para aplicar la Regla de los Siete a sus propias presentaciones. Al final, dispondrá de información respaldada por datos y consejos prácticos para elaborar diapositivas que maximicen la retención de su audiencia.

La ciencia de la retención de información

Un diseño de diapositivas eficaz empieza por comprender cómo procesa y retiene la información el cerebro humano. La psicología cognitiva lleva mucho tiempo demostrando que nuestra memoria a corto plazo es limitada. En un famoso artículo de 1956, el psicólogo George Miller señalaba un límite aparente de aproximadamente 7±2 elementos que una persona normal puede retener a la vez en la memoria de trabajo. Esto se cita a menudo como Ley de Miller o “El mágico número siete”. Aunque investigaciones posteriores han matizado esta afirmación (algunos sostienen que el verdadero límite es un poco inferior), lo esencial sigue siendo lo mismo: bombardear a la gente con demasiados datos o viñetas a la vez excederá su capacidad mental. Cuando una diapositiva presenta, por ejemplo, 15 datos distintos, el espectador no puede asimilarlos y recordarlos todos en el momento. sobrecargado.

Sobrecarga de información en una diapositiva aumenta lo que se conoce como carga cognitiva - el esfuerzo mental necesario para procesar la información. Según la teoría de la carga cognitiva, nuestros cerebros tienen un ancho de banda limitado, por lo que los detalles extraños o demasiadas cosas a la vez desplazarán el contenido importante. El psicólogo educativo Richard Mayer subraya la principio de coherenciaLas personas aprenden mejor cuando se excluye el material superfluo en lugar de incluirlo. En la práctica, eso significa que una diapositiva abarrotada con una “cantidad abrumadora de información” viola este principio y dificulta el aprendizaje. Los espectadores que se enfrentan a una diapositiva sobrecargada tienen que dividir su atención (a menudo leyendo la diapositiva en lugar de escuchar al orador), lo que dificulta la codificación de la memoria. En palabras de un responsable de marketing,

“Es importante no poner demasiada información en una diapositiva. La sobrecarga de diapositivas es mala porque la gente pasa más tiempo leyendo la diapositiva que escuchando al presentador”.

Entonces, ¿cómo podemos trabajar con nuestros límites mentales en lugar de contra ellos? Una respuesta es fragmentación. Agrupar es la estrategia de dividir la información en pequeños grupos o unidades significativas (trozos) para poder retener más en general. Por ejemplo, un número de teléfono se divide en grupos de 3-4 dígitos, lo que hace que sea más fácil de recordar que 10 dígitos por separado. En cuanto a las diapositivas, fragmentarlas puede significar limitar una diapositiva a unos pocos puntos clave y agrupar bajo ellos los subpuntos relacionados. Esto aprovecha la memoria de trabajo al tratar cada grupo como una unidad. De hecho, la fragmentación está directamente vinculada a la Ley de Miller: los materiales de formación suelen recomendar trozos de entre 5 y 9 elementos, en consonancia con la regla 7±2. En segmentación de contenidos en trozos digeribles, se minimiza la carga cognitiva y se optimizan las condiciones para el aprendizaje. Para maximizar la retención, presenta la información en trozos pequeños que respeten los límites naturales del cerebro.

Casos prácticos y aplicaciones reales

Resulta útil ver cómo se aplican estos principios en presentaciones reales. Veamos algunos ejemplos de la educación, la empresa y la oratoria que ponen de relieve el impacto del contenido de las diapositivas en la retención.

  • Entorno académico - Estudio de clases de ingeniería: Un estudio realizado en 2013 por los investigadores Joanna Garner y Michael Alley examinaron cómo afectaba el diseño de las diapositivas al aprendizaje de los estudiantes universitarios en un curso de ingeniería. Compararon dos versiones de una conferencia: una que utilizaba diapositivas tradicionales (encabezados de temas con viñetas) y otra que utilizaba el método Afirmación-Evidencia diseño de diapositivas (cada diapositiva tiene un titular con la frase principal y elementos visuales de apoyo con un texto mínimo). Tras la clase, los alumnos hicieron pruebas sobre el material inmediatamente y una semana después. Los resultados fueron reveladores: los alumnos que vieron las diapositivas con afirmaciones y pruebas obtuvieron mejores puntuaciones al recordar el proceso descrito y comprendieron mejor el contenido. En el examen diferido de una semana después, el grupo de aserción-evidencia superaron al grupo de las viñetas en todos los tipos de preguntas, lo que indica una mejor retención de detalles y conceptos. La única diferencia entre las diapositivas era la forma en que se presentaba el contenido -títulos con frases concisas y elementos visuales frente a viñetas con más texto-, y sin embargo afectó significativamente a lo que recordaban los alumnos. Este caso demuestra que recortar el texto de las diapositivas y destacar el mensaje central (una forma de fragmentación y concentración) puede mejorar la comprensión y la memoria en un contexto educativo.
  • Escenario empresarial - Las diapositivas sobrecargadas de la NASA: El mundo empresarial también ha aprendido duras lecciones sobre la sobrecarga de información. Un ejemplo famoso citado a menudo por el experto en diseño de la información Edward Tufte es el de 2003 Transbordador espacial Columbia catástrofe. Las investigaciones descubrieron que una advertencia crítica sobre los posibles daños estaba enterrada en lo más profundo de una diapositiva de PowerPoint sobrecargada presentada a los directivos de la NASA. La diapositiva tenía múltiples subniveles con viñetas y una jerga que ocultaba la gravedad del riesgo. Tufte señaló que la el formato sobrecargado de las diapositivas contribuyó a la falta de comunicación, y señaló que “el estilo cognitivo de PowerPoint” tendía a diluir la información importante. Señaló con crudeza que el número óptimo de viñetas en una diapositiva es ceropara que la información importante no se pierda en una maraña de texto. Aunque el cero puede ser extremo, el caso de Columbia es un recordatorio real de que demasiado contenido en una diapositiva puede ser literalmente peligroso - se ignoran o malinterpretan hechos críticos. Desde entonces, muchas organizaciones han prestado más atención al diseño de las diapositivas en las presentaciones de alto nivel. Algunas incluso han cambiado por completo los formatos de presentación: por ejemplo, Jeff Bezos, de Amazon, prohibió las presentaciones de diapositivas en las reuniones ejecutivas y las sustituyó por notas escritas que se leen en silencio, para evitar el riesgo de hojear diapositivas densas. La lección empresarial: simplificar las diapositivas puede mejorar la toma de decisiones y la retención de información al más alto nivel.
  • Hablar en público - Las diapositivas minimalistas de Steve Jobs: Los oradores de renombre suelen utilizar diapositivas muy parcas, sabiendo que los elementos visuales sencillos y la narración de historias producen el máximo impacto. Steve Jobs es un buen ejemplo. En sus discursos de presentación de productos, era famoso por utilizar diapositivas con una sola imagen o unas pocas palabras, y ninguna lista de viñetas. Un análisis del estilo de presentación de Jobs señalaba que una diapositiva media de PowerPoint puede tener 40 palabras, pero en las diapositivas de Jobs es difícil encontrar 40 palabras en una diapositiva. diez diapositivas. En lugar de eso, dejó que las imágenes grandes y llamativas hablaran por sí solas. Por ejemplo, cuando presentó el MacBook Air, mostró una foto de un portátil ultrafino sacado de un sobre de papel manila: sin texto, solo una imagen que contaba la historia al instante. ¿El resultado? El público entendió claramente el argumento de venta del producto (la delgadez) y lo recordó. Jobs pensaba que si se necesita mucho texto en las diapositivas, quizá usted no conoce bien su material. Su enfoque demuestra que reduciendo el contenido a lo esencial y utilizando elementos visuales, un orador puede hacer que su mensaje sea mucho más memorable. Muchos presentadores de TED Talk siguen principios similares: texto mínimo, imágenes potentes y un flujo narrativo. Los mensajes perdurables de esas charlas en la mente del público (pensemos en la charla sobre educación de Sir Ken Robinson o en la historia de la apoplejía cerebral de Jill Bolte Taylor) se deben mucho a la narración y a las diapositivas sencillas que amplifican el discurso, no lo repiten.

Todos estos casos de diferentes ámbitos coinciden en el mismo tema subyacente: cuando el contenido de las diapositivas está optimizado -conciso, centrado y con apoyo visual- el público comprende y retiene el material mucho mejor. Ya se trate de estudiantes en un aula, ejecutivos en una sala de juntas o público en general en un auditorio, los principios de la carga cognitiva y el compromiso se aplican universalmente. Las diapositivas diseñadas con la “Regla de los Siete” en mente (más elementos visuales y narrativos bien pensados) destacan como herramientas de comunicación eficaces, mientras que las diapositivas sobrecargadas pueden provocar confusión o incluso errores críticos.

Errores comunes que hay que evitar

Incluso con las mejores intenciones, es fácil caer en algunas trampas clásicas de PowerPoint. Estos son los errores más comunes en el diseño de diapositivas que socavan la retención, y cómo evitarlos:

  • Sobrecarga de texto (El muro de las palabras): Este es el pecado del diseño de diapositivas #1. Si pones demasiados párrafos o viñetas en una sola diapositiva, tu público dejará de escucharte y empezará a hojear (o peor aún, se desconectará por completo). Recuerda que si tu diapositiva parece una tabla optométrica de texto diminuto, es una clara señal de sobrecarga. Evita los párrafos densos; nunca te limites a copiar y pegar trozos de tu informe escrito en una diapositiva. Un experto dice que el único número bueno de viñetas es cero: aunque no hace falta ser tan extremista, usa las viñetas con moderación y limítate a una frase o una sola línea. En el momento en que te veas reduciendo el tamaño de la fuente para que quepa más texto, detente y divide el contenido en otra diapositiva o busca una forma de resumirlo. Como regla general, la diapositiva debe aumentar lo que dices, no duplicarlo palabra por palabra. Si lees las diapositivas al pie de la letra, es señal de que hay demasiado texto (y el público lee más rápido que tú, así que se adelantará y perderá la fluidez de la narración).
  • Texto pequeño o ilegible: Esto va de la mano con la sobrecarga de texto. Utilizar un tamaño de fuente demasiado pequeño (por debajo de 24 puntos en la pantalla de una sala de conferencias, por ejemplo) significa que una parte del público no podrá leerlo, sobre todo en salas grandes. Los presentadores suelen utilizar texto pequeño porque intentan incluirlo todo en una sola diapositiva, un síntoma de falta de edición. Guy Kawasaki señaló que mucha gente abarrota las diapositivas con fuentes de 10 puntos y toneladas de texto, que es lo contrario de eficaz. La solución: ampliar y eliminar. Utilice un tipo de letra grande y reduzca el contenido a lo esencial. Evite también tipos de letra extravagantes o difíciles de leer; las fuentes decorativas o el texto TODO EN MAYÚSCULAS pueden ser difíciles de escanear. Utiliza fuentes limpias y profesionales y haz que los puntos importantes destaquen con negrita o color, no con una fuente de tamaño 12 enterrada en la parte inferior.
  • Visuales demasiado complicados: Las ayudas visuales pueden ser contraproducentes si se utilizan mal. Ejemplos de ello son las diapositivas repletas de múltiples gráficos, o un único gráfico tan detallado (con etiquetas diminutas, docenas de series de datos, etc.) que nadie puede descifrarlo sobre la marcha. Otro error es utilizar imágenes irrelevantes (como imágenes prediseñadas genéricas o fotos de archivo cursis) que en realidad no apoyan la idea; se convierten en distracciones. Cada elemento visual de la diapositiva debe tener una finalidad. Si pones un gráfico, asegúrate de que esté simplificado para resaltar la información específica que quieres comentar. Si tienes dos o tres gráficos en una diapositiva, pregúntate si podrían separarse o si todos son realmente necesarios. Desconfía también de los memes o imágenes decorativas que puedan ser divertidas pero no se ajusten al mensaje; diluyen la información y pueden dañar la credibilidad a menos que estén muy bien elegidos. Mala calidad de imagen (gráficos borrosos o de baja resolución) es otro error: sugiere falta de profesionalidad y puede reducir inconscientemente la confianza que el público deposita en tu contenido. La solución es seleccionar los elementos visuales: utiliza un elemento visual potente por idea, asegúrate de que sea de alta calidad y esté claramente vinculado a tu mensaje, y dale espacio en la diapositiva.
  • Falta de jerarquía visual: Una diapositiva sin una jerarquía clara de la información es difícil de digerir. Si todo tiene el mismo tamaño o los elementos están colocados al azar, el público no sabrá dónde mirar primero. Esto suele ocurrir cuando la gente pone contenido en una diapositiva sin pensar en el diseño: por ejemplo, un título, una mezcla de cuadros de texto, tal vez una imagen, todo en un diseño desordenado. Para evitarlo, aplica los principios básicos de jerarquía: Por lo general, una diapositiva debe tener un encabezado o título que sea el más grande o el más prominente y, a continuación, texto o gráficos de apoyo que sean más pequeños o estén agrupados de forma que muestren que están subordinados. Utiliza el espacio en blanco y la colocación a tu favor: agrupa los elementos relacionados (según la ley Gestalt de la proximidad) y separa las ideas diferentes. Si tiene varios puntos, considere la posibilidad de revelarlos uno a uno mediante animaciones sencillas (para que el público se centre en uno cada vez, en lugar de ver cinco puntos a la vez y saltar hacia delante). De este modo se evita la “demasiadas cosas a la vez” problema. Ten cuidado de no abusar de las animaciones: una simple aparición/desaparición está bien, pero un texto giratorio llamativo o las transiciones de diapositivas suelen distraer más que ayudar.
  • Diseño y estilos que distraen: Algunas presentaciones se exceden con los colores, los tipos de letra o las animaciones, lo que desvirtúa el mensaje. Algunos de los problemas más comunes son: el uso de colores que desentonan (que pueden resultar chocantes o difíciles de leer, como el texto rojo sobre un fondo azul), el uso de demasiados tipos o tamaños de letra diferentes en una misma diapositiva, o el exceso de efectos de animación o sonido (por ejemplo, cada bala entra volando con un sonido silbante, algo que pasa de moda rápidamente). Estos trucos desvían la atención del contenido hacia el propio medio. El objetivo es profesional y limpio Una paleta de colores coherente (tal vez los colores de la marca de tu empresa o de tu marca personal), una o dos familias de fuentes como máximo y un mínimo de animación (aparte de revelaciones intencionadas o énfasis ocasionales). El contenido de la charla debe ser la estrella, no las transiciones de las diapositivas. Si los asistentes comentan después que el fondo de las diapositivas es cursi o que las animaciones son vertiginosas, lo más probable es que se hayan perdido algo de lo que realmente quieres decir.
  • Ignorar el compromiso: Aunque no es un problema de diseño de diapositivas en sí, un error que cometen muchos presentadores es tratar las diapositivas como una muleta y olvidarse de interactuar con el público. Por ejemplo, leer directamente de las diapositivas en un tono monótono (como si la diapositiva fuera el guión) hará que la gente se duerma. leer las diapositivas palabra por palabra como una de las cosas más molestas en las presentaciones. La diapositiva no debe sustituirte como comunicador. Asegúrate de mantener el contacto visual con el público, háblale con naturalidad y utiliza las diapositivas sólo como apoyo visual. Otro error es no hacer pausas en las diapositivas complejas: si una diapositiva contiene muchas cosas (a pesar de nuestros esfuerzos, a veces es así), no dar tiempo a la gente para asimilarlo es un problema. En estos casos, haz una pausa y explica el elemento visual, o deja un momento para que el público lea una cita clave de la diapositiva antes de entrar en detalles. En resumen: interactúe con gente, no sólo con su baraja.

Evitar estos errores comunes contribuye en gran medida a mejorar la eficacia de las diapositivas. Un buen mantra es “simplificar, simplificar, simplificar”.” En caso de duda, opta por menos contenido por diapositiva y un diseño más limpio. Es casi imposible tener una diapositiva que sea demasiado simple, Pero es demasiado fácil tener una demasiado compleja. Si tienes en cuenta estos errores, te asegurarás de que tus contenidos, cuidadosamente elaborados, no se pierdan en los contratiempos de la presentación.

Medidas prácticas y lista de control

Elaborar diapositivas teniendo en cuenta la “regla de los siete” resulta mucho más fácil si se sigue un planteamiento estructurado. Aquí tienes una lista paso a paso de consejos prácticos para optimizar tus diapositivas y conseguir la máxima retención:

  1. Empiece con un único mensaje por diapositiva: Definir la idea central que quiere que el público recuerde de cada diapositiva. Si una diapositiva contiene dos o tres ideas distintas, considere la posibilidad de dividirla en diapositivas separadas. Una buena diapositiva se construye en torno a un punto principal. Pregúntese: “¿Qué es lo único que quiero que la gente recuerde de esta diapositiva más tarde?” y diseñe en torno a ello.
  2. Limite el contenido (aplique la regla de los siete): Menos es más. El objetivo es que no haya más de 5-7 viñetas o líneas de texto en una diapositiva, y que cada viñeta tenga pocas palabras. Esto no significa que tenga que llenar las siete líneas: se trata de un límite máximo, no de un objetivo. En muchos casos, basta con una, dos o tres viñetas. Si tienes una lista de 10 datos, divídelos en dos diapositivas o condénsalos en 5 puntos concisos. Lo mismo ocurre con la información compleja: si tienes un diagrama o una tabla de datos muy recargados, busca la manera de truncarlos o dividirlos. Recuerde la ley de Miller: cuando se superan los siete puntos, la retención disminuye drásticamente, ya que la memoria de trabajo se ve sobrecargada. Si eres despiadadamente selectivo con lo que aparece en cada diapositiva, respetas la capacidad cognitiva de tu audiencia y te aseguras de que recuerden lo importante.
  3. Divida la información en grupos: Si tienes varios fragmentos de información relacionada, organízalos en grupos o subcategorías significativas. Por ejemplo, si enumera las características de un producto, agrúpelas en 2 o 3 ventajas más generales. De este modo, el público puede agrupar mentalmente los detalles en unos pocos “trozos”, en lugar de hacer malabarismos con una larga lista. Utilice subtítulos o sangrías en la diapositiva para indicar la agrupación, o simplemente divida el contenido en varias diapositivas con un título de sección claro para cada una. La fragmentación hace que el contenido sea más digerible y aprovecha la tendencia natural del cerebro a recordar mejor la información agrupada. Lo ideal es que cada trozo tenga entre 5 y 9 elementos como máximo. Al fragmentar, transformas un montón de datos en conocimientos estructurados más fáciles de procesar y recordar.
  4. Utilice ayudas visuales para los puntos clave: Para cada diapositiva, piense si una imagen, un icono o un gráfico podrían transmitir el mensaje de forma más eficaz que las palabras solas. Siempre que sea posible, ilustrar en lugar de narrar. Si está explicando un proceso, utilice un diagrama de flujo sencillo. Si se trata de una estadística, considere una representación visual (como un elemento infográfico o, al menos, resalte la cifra en un tipo de letra grande). Sustituya las largas explicaciones de texto por elementos visuales: por ejemplo, en lugar de viñetas que describan el crecimiento, muestre una flecha ascendente o un gráfico de barras. Los elementos visuales se quedan grabados en la memoria: es mucho más probable que la gente recuerde una imagen o un gráfico llamativos asociados a su argumento. Asegúrese de que el elemento visual está directamente relacionado con el tema (evite imágenes prediseñadas genéricas). Incluso una sola foto evocadora con un breve pie de foto puede ser increíblemente impactante. Dicho esto, utilice los elementos visuales con criterio: una imagen impactante es mejor que muchas. El objetivo es complemento Las palabras habladas se acompañan de una señal visual, con lo que se activan dos canales de aprendizaje (verbal y visual) para mejorar la retención.
  5. Haga que las diapositivas sean legibles y limpias: Mientras diseña, póngase continuamente en la piel de un espectador al fondo de la sala (o en un seminario web con una pantalla pequeña). Compruebe la legibilidad. Utilice un tamaño de fuente mínimo de ~24-30pt para el cuerpo del texto y mayor para los títulos. Elija fuentes fáciles de leer y combinaciones de colores de alto contraste (por ejemplo, texto oscuro sobre fondo claro). Mantén un diseño sencillo con muchos espacios en blanco: no temas los espacios vacíos, de hecho ayudan a centrar la atención. Una prueba rápida: después de crear una diapositiva, da un paso atrás (o aleja la imagen) y comprueba si queda claro dónde deben ir primero tus ojos y si puedes leer cómodamente el contenido. Si no es así, recórtala o amplía los elementos. Mantenga también la coherencia: asegúrese de que todas las diapositivas siguen una guía de estilo coherente (mismo tipo de letra, colores, tamaño de los títulos, fondo). Un diseño coherente y limpio permite que el contenido brille sin que el público se distraiga con diferencias de formato o tenga dificultades para leer.
  6. Atraiga a la audiencia con su discurso: Aunque no es una tarea de “diapositivas” propiamente dicha, la forma de utilizarlas forma parte de su eficacia. Planifique hablar sobre las diapositivas, No las recite. Utiliza las diapositivas como guía e ilustración, mientras que tu narración aporta los detalles y la historia. En las notas de las diapositivas o en las sesiones de práctica, marque los lugares en los que puede hacer una pregunta al público o incluir una breve historia. Por ejemplo, puedes tener una diapositiva con sólo el enunciado de un problema: en lugar de mostrar inmediatamente la solución, pregunta al público cómo podría resolverlo y, a continuación, haz clic en la siguiente diapositiva con la respuesta. De este modo, el público se involucra mentalmente. La participación también puede incorporarse a las diapositivas a través del diseño: por ejemplo, incluyendo una pregunta rápida en una diapositiva (cuya respuesta se obtiene al hacer clic), o un espacio en blanco en una frase que se rellena junto con el público. La idea es evitar que la información se vierta en una sola dirección. Un enfoque interactivo y basado en historias hará que la sesión sea más memorable. La gente recuerda cómo una presentación les hizo pensar y sentir, no sólo lo que vieron en las diapositivas.
  7. Ensayar y perfeccionar: Por último, repasa la presentación con otros ojos (y, si es posible, pídele a un colega o amigo que la revise). Cronometra tu presentación: si te das prisa en cubrir una diapositiva, es posible que esa diapositiva contenga demasiadas cosas o que no sea necesaria. Presta atención a las diapositivas en las que te explayes demasiado; eso podría indicar que son demasiado complejas y podrían simplificarse o dividirse. Asegúrate de que cada diapositiva fluye lógicamente hacia la siguiente (considera la posibilidad de añadir una frase de transición en la diapositiva o mientras hablas para enlazar ideas). Mientras ensayas, fíjate en cualquier momento en el que creas que el público podría perderse o sentirse sobrecargado, y haz los ajustes necesarios recortando o aclarando el contenido. A menudo ayuda aplicar un “Regla de los 5 segundos”Supongamos que una persona echa un vistazo a la diapositiva durante cinco segundos: ¿qué mensaje o datos se llevará en ese tiempo? Si la respuesta no está clara, hay que mejorar la diapositiva. Recorta el texto, resalta las palabras clave o reorganiza el diseño para destacar el punto principal. Perfeccione cada diapositiva hasta que supere la prueba de claridad y brevedad. El resultado será una presentación pulida y atractiva para el público, que respeta la Regla de los Siete y maximiza la retención.

Si sigues esta lista de control, aplicarás la Regla de los Siete de forma práctica: centrando cada diapositiva en un mensaje coherente, limitando la información a una cantidad manejable y mejorándola con elementos visuales y una presentación atractiva. Las diapositivas dejarán de ser una muleta o un obstáculo para convertirse en una poderosa ayuda que refuerza el mensaje oral. El resultado es una presentación en la que el público le seguirá en todo momento y, lo que es más importante, recordará sus puntos clave mucho después de la última diapositiva. En resumen: construye diapositivas para servir a la memoria, no para sobrecargarla, y su público se lo agradecerá con su atención y recuerdo.

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